El INAP ya ha publicado los criterios oficiales de corrección, valoración y superación de los procesos selectivos AGE 2025 para los cuerpos de Auxiliar, Administrativo y Gestión de la Administración Civil del Estado. Y, como suele ocurrir, detrás de unas simples notas de corte hay bastante más estrategia de oposición de la que parece.
En este artículo voy a analizar los aspectos más importantes de cada proceso selectivo y qué consecuencias prácticas tienen para quienes preparan estas oposiciones.
Una idea común en los tres cuerpos: no basta con aprobar
Uno de los aspectos más importantes de los criterios publicados es que el sistema no funciona con una nota fija de aprobado, sino mediante un modelo mixto entre:
- Porcentaje mínimo.
- Límite de plazas o aspirantes que pasan de fase.
En los tres cuerpos aparece la misma lógica:
- Inicialmente se exige alcanzar el 50 % de la puntuación máxima.
- Si no se llega al número de opositores previsto, el tribunal puede bajar el corte hasta el 30 %.
Esto tiene una consecuencia muy importante: la oposición no se compite contra el examen, sino contra el resto de opositores.
Además, en los tres procesos se mantiene la penalización clásica:
Es decir:
- Cada fallo resta un tercio.
- Las preguntas en blanco no penalizan.
Auxiliar Administrativo del Estado: una oposición cada vez más competitiva
El proceso de Auxiliar mantiene el modelo de ejercicio único dividido en dos partes:
- Test teórico.
- Test práctico/ofimático.
La primera parte: filtro masivo
Para que se corrija la segunda parte, hay que superar previamente el primer bloque.
Inicialmente se exige un 50 % de la puntuación máxima, aunque el tribunal puede rebajarlo hasta el 30 % si no se alcanza el número mínimo de aspirantes previstos.
Esto convierte la primera parte en un auténtico examen de cribado.
En la práctica, quien no llegue con un dominio muy sólido del test queda fuera antes incluso de competir en la parte práctica.
La segunda parte: donde realmente se decide la oposición
La segunda parte es especialmente importante porque el número de opositores que la supera queda limitado:
- 1.544 aspirantes por turno general.
- 156 por cupo de discapacidad.
Esto significa que aquí ya no basta con aprobar: hay que estar entre los mejores.
Transformación de notas
Otro aspecto relevante es el sistema de conversión:
- La nota de corte equivale automáticamente a 25 puntos.
- La máxima puntuación equivale a 50.
- El resto se distribuye proporcionalmente.
Por tanto, pequeñas diferencias de preguntas pueden generar diferencias relevantes en la clasificación final.
Administrativo del Estado: el práctico gana peso
El cuerpo Administrativo mantiene también un ejercicio único dividido en dos partes:
- Cuestionario teórico.
- Supuesto práctico tipo test.
Sin embargo, el verdadero elemento diferencial de esta oposición sigue siendo el práctico.
El teórico: importante, pero no decisivo
El primer bloque funciona esencialmente como filtro inicial.
El sistema es idéntico:
- 50 % inicial.
- Posible bajada hasta el 30 %.
Pero el gran problema aparece después.
El práctico: la gran diferencia entre opositores
La segunda parte solo la superan:
- 2.282 opositores por turno general.
- 230 por cupo de discapacidad.
Y aquí es donde normalmente se rompe la igualdad entre opositores.
Muchos aspirantes llevan un nivel parecido en teoría, pero el supuesto práctico exige:
- Rapidez.
- Comprensión real del procedimiento administrativo.
- Capacidad para detectar trampas técnicas.
Por eso Administrativo se ha convertido en una oposición mucho más estratégica de lo que parece desde fuera.
No gana necesariamente quien más memoriza, sino quien mejor interpreta preguntas complejas bajo presión.
Gestión de la Administración Civil del Estado: la oposición más técnica
Gestión AGE sigue siendo claramente distinta respecto de Auxiliar y Administrativo.
Aquí ya no existe un único ejercicio tipo test, sino un sistema mucho más técnico y exigente.
Primer ejercicio: un test de alto nivel
El primer examen consta de:
- 100 preguntas.
- 90 minutos.
- Con penalización por errores.
El sistema de corte vuelve a ser similar:
- 50 % inicial.
- Posible reducción hasta el 30 %.
Sin embargo, el nivel material del examen suele ser considerablemente superior al de Administrativo.
Segundo ejercicio: el verdadero núcleo de Gestión
El segundo ejercicio consiste en resolver un supuesto práctico de desarrollo con 5 preguntas a elegir entre dos casos prácticos distintos.
Y aquí aparece probablemente el dato más interesante de toda la convocatoria.
El tribunal explica expresamente qué va a valorar:
- Aplicación práctica de conocimientos: hasta 30 puntos.
- Capacidad de análisis: hasta 10 puntos.
- Sistemática: hasta 5 puntos.
- Expresión escrita: hasta 5 puntos.
Esto revela muchísimo sobre cómo debe prepararse Gestión.
No basta con saberse el tema
La gran diferencia respecto de Auxiliar y Administrativo es que Gestión premia capacidades jurídicas y técnicas mucho más complejas:
- Razonar.
- Estructurar.
- Redactar.
- Aplicar normas a casos concretos.
De hecho, la “capacidad de expresión escrita” tiene valoración autónoma. Es decir: escribir bien puntúa. Y eso cambia completamente la forma de preparar la oposición.
Conclusión: qué nos dicen realmente estos criterios
Los criterios publicados por el INAP dejan varias conclusiones bastante claras.
La primera es que las oposiciones AGE son cada vez más competitivas y comparativas. El aprobado ya no depende solo de alcanzar un nivel mínimo, sino de situarse por encima del resto de aspirantes.
La segunda es que el práctico gana peso en todos los cuerpos:
- En Auxiliar mediante la segunda parte;
- En Administrativo mediante el supuesto práctico;
- En Gestión mediante el ejercicio de desarrollo.
Y la tercera —quizá la más importante— es que el sistema empieza a valorar no solo conocimientos memorísticos, sino también capacidades técnicas reales:
- Análisis.
- Aplicación práctica.
- Sistemática.
- Redacción.
Especialmente en Gestión, esto supone un cambio muy significativo respecto de modelos clásicos de oposición puramente memorísticos.

